Las calles de Lima se han convertido en el escenario de eventos indignantes que cada noche llenan la ciudad de vandalismo, prostitución y otros negocios denigrantes que no solo afectan la imagen de un país que está en desarrollo sino que exponen a menores de edad y a ancianos en la vía pública para trabajar en las peores condiciones.
Lima está dentro del ranking de las ciudades más odiadas del mundo según la CNN Internacional no solo por su congestión vehicular, por la contaminación que presenta en el ambiente ni por la pobreza que hay en algunos sectores, sino también por la delincuencia. Según algunos turistas que han salido decepcionados del país, la capital del Perú es fea, aburrida y no lo suficientemente tradicional como otras ciudades que han visitado.
Lima no solo está llena de centros comerciales, restaurante, tiendas de ropa y accesorios, sino también de los peores negocios que llevan a la perdición y a contraer enfermedades a muchas personas. Entre estos establecimientos están los prostíbulos clandestinos, que recluyen a menores de edad para atender a jóvenes y adolescentes sin ningún tipo de control sanitario y permiso de las autoridades del distrito. Estos negocios atentan contra la salud y seguridad de las personas que trabajan en esos establecimientos y también de los peatones que transitan por esas calles peligrosas en altas horas de la noche.
Ilaria Choquevillca es vendedora de golosinas en el cruce de la avenida Tacna con Uruguay y es testigo de los delitos que se cometen en ese lugar en las noches. Ilaria nos cuenta que el negocio ilícito empieza a partir de las 6 de la tarde cuando los mochileros salen a robar las pertenencias de los escolares, transeúntes y vendedores de la zona, dice que mientras todo eso ocurre también salen las prostitutas no solo a alquilar su cuerpo, sino a robar a los ingenuos individuos que van a alquilar los servicios de las atractivas chicas que se encuentran paradas en las esquinas en busca del mejor postor.
En el negocio de la prostitución todo vale, no solo se encuentra a menores de edad sino que también hay jóvenes transexuales que visten de manera llamativa y que han sido operados para conseguir a la clientela.
Las autoridades de vigilancia del Centro de Lima no hacen nada en el lugar, las meretrices están en las calles a vista y paciencia de todas las personas. La presencia de estas señoritas genera peleas entre algunos clientes ebrios y drogados que van por el servicio exponiendo al peligro a las personas que transitan por la zona.




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